Aguafiestas Patrias

By By Elv1k : :
Querido diario:

Esta mañana me levanté muy feliz, porque el cálido sol habíame despertado con gentileza, no obstante, un chorrito de agua fría que logró escaparse pícarezcamente de la ducha, me hizo enfrentar una realidad más concreta: estas fiestas patrias serán, para mí, una verdadera mierda. Y me presto para hablar desde el resentimiento más crudo: producto de las incompetencias de ciertas esferas laborales muy superiores a las mías, tendré que pasar dieciocho, diecinueve, veinte y veintiuno encerrado en la oficina, trabajando por una serie de candidatos que ni siquiera han notado por un segundo el sacrificio que estamos haciendo por ellos.

Nunca, de verdad, nunca pensé que iba a trabajar en fiestas patrias... hasta en año nuevo se me hacía más probable y soportable (una vez trabajé 31 de diciembre y 1 de enero, media jornada ambos días, cuando fui reponedor del área lacteos/congelados de Unimarc Príncipe de Gales), pero negarle las fiestas patrias a un joven chileno de 18 a 25 años (aún) de clase media de esta sociedad es simplemente una abominación. Recuerdo con nostalgia esas fiestas patrias en que debía esperar hasta octubre para que se me pasara la caña, los asados en casa de mis padres al calor de las cuecas y la parada militar, las fondas más siúticas y paupérrimas a las que asistí con mis ojos llenos de dicha, las escapadas a la playa con mis amigos, los litros y litros de chicha que refrescaban el cuerpo después de bailar tanta cumbia, las conducciones paranoicas por las calles del gran Santiago con media garrafa en el cuerpo, los choripanes con mostaza JB (que es LA mostaza) y pebre hecho en casa... recuerdo con nostalgia un pasado mejor, donde las responsabilidades laborales se diluían en un vaso de pipeño con helado de piña, ese tiempo en que uno puede por fin sincerarse y decirle a tu jefe, amigo o perfecto desconocido sentado junto a ti "puta que te quiero weón...", esa época de mi vida en que, irónicamente, el Parque Intercomunal se convertía en el lugar más fome de todo Santiago, recuerdo las empanadas de cebolla con un toquecito de carne, los anticuchos hipermegarrequetecontrasupervalorados (costo de producción de un anticucho=$672, precio final de venta del mismo anticucho=$1.500) que te quedaban en la muela y tenía que rellenar el vacío con un nutritivo cacho de marraqueta manoseada... y por qué no rememorar el gran valuarte sureño de nuestras fiestas patrias: el curanto en hoyo, porque tenemos que apaludir a los chilotes, quienes lograron reunir en el mismo hoyo longanizas y mariscos, eso no se ve todos los días o en cualquier parte del mundo. Extraño todo eso, porque puedo visualizar que lo más cercano que viviré a celebrar las fiestas patrias, será revisar la galería de minas en pelota de LUN o leer algún titular de La Cuarta.
 

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