... todo esto es Pollerapantalón!!
Luego que, finalmente, te desprendes de ese espíritu reticente a “lo nuevo”, aparecen las primeras luces de un ego mucho más evolucionado, menos pueril, y abierto a escuchar neopropuestas musicales. Este proceso es perfectamente comprensible, mal que mal, de cada 10 cosas nuevas que te presentan los medios, tus amigos o algún perfecto desconocido con quien compartiste una cerveza sin compromiso alguna tibia tarde estival, 11 son un bodrio, pero (y este es un GRAN PERO) de vez en vez aparece algo a lo que si vale la pena poner oreja.
Una amalgama de nuevos sonidos, todos matemáticamente encuadrados, casi como si se tratase de una fórmula secreta a la que muy pocos acceden, exquisitamente mezclada con ese componente al que muchos aún rendimos culto, pero a su vez, ha sido tan olvidado por la industria musical llamado “creatividad”, dan forma a un proyecto que se disputa los escasos centímetros cuadrados disponibles en un mercado tan sobresaturado como es el musical, puesto que el boom tecnológico ha dado pie a una idea que, paradójicamente, es errónea y acertada a la vez: cualquiera puede hacer música.
Sobre sus matices ¿qué puedo decir? Todavía no tengo clara la gama de emociones que me genera esta sabrosísima coherencia lisérgica musical, lo único que tengo 100 x 100 claro, es que NECESITO escuchar más.
Si debo hacer una comparación, puedo remontarme a mi infancia, cuando se me ocurrió que una potencialmente maravillosa combinación de sabores podría ser la carne de res con los camarones. Nunca olvidaré la expresión del garzón cuando emití mi pedido, de hecho la expresión de todos en la mesa fue espectacular, pero tan arraigado está en nuestros corazones el miedo a probar cosas nuevas por el natural temor a comer (o para estos efectos, escuchar) mierda, que el garzón cara dura se negó a servir mi plato… … … años después, todos hablan del SURF AND TURF… que ironía más deliciosa ¿no?... y es que de eso justamente estamos hablando: una absurda combinación ilógica a primera vista, pero que encarna los más sabrosos manjares musicales que pueden encontrarse hoy por hoy en América Latina.
Locura y lucidez servidas al mismo plato, aderezadas con una pizca de esquizofrenia… agregue genialidad a gusto y sírvase bien caliente, directo a la vena auditiva, sin entrada por favor. Como anoche me dijo un amigo en un verdadero acierto; “esto funciona, tanto para ET, como para una porno fina (…) es pura sensualidad”.
Y ahora empalmamos con el título de esta humilde publicación, porque en resumen…