50 años de fiascos
El Festival de la Canción de Viña del Mar, el evento musical más importante de Chile y Latinoamérica ¿Cómo estarán riéndose en otros paises luego del desastre presenciado anoche?
Chile es un país tan volatil como el humor del "monstruo", que hoy ha sido domesticado por un nefasto ser llamado conformidad. Y es que en este festivalucho, comparable quizás con una kermese de colegio con un presupuesto extremadamente inflado, ha dado para todo y para todos. Las gaviotas, máximo símbolo del certamen... ese galardón que solo se llevaban los ganadores de las competencias internacional y folklórica (sí, le recuerdo que entre medio de esa parrilla tan nutrida de artistas sobrevalorados hay una competencia que, supuestamente, es el eje de toda la maquinaria festivalera), hoy día es un trámite más entre el "otra, otra" y el "no nos vamos ni cagando". Las antorchas antes se regalaban con gran esfuerzo sólo a aquellos artistas que de verdad imponían años de carrera, logros, éxitos y el talento que los precedía, y que trascendía incluso a sus presentaciones... puedo pensar, por ejemplo, en Florcita Motuda... o Coco Legrand, en quien quisiera detenerme unos instantes.
Alejandro González Legrand debe ser, por mucho, el artista chileno más talentoso e inteligente que se mantiene vivo. Desde que tengo uso de razón, Coco Legrand ha sido un verdadero radiógrafo de la realidad, un périto forense de la dignidad, tantas veces aplastada, de los chilenos. Todos lo reconocen como la máxima autoridad en el humor nacional y nadie, absolutamente nadie, se atrevería a contradecir esa afirmación con certeza. Si bien él trata de autodenominarse un crítico social, su medio es el humor, lo que lo hace, directa o indirectamente, un humorista.
Considerando, ahora, que el humor siempre ha sido el momento crítico de cada noche en el Fiascoval de Viña (exceptuando por las sandías caladas, como Dino Gordillo o los consagrados triunfadores de la Quinta Vergara, Dinamita Show), hay que darle un mérito especial a aquellos humoristas que triunfan en ese escenario... y aún así, a sabiendas que se trata de un riesgo y una apuesta fuerte, el año 1980 la gaviota de plata le fue negada a Coco Legrand, porque estaba reservada exclsusivamente a la competencia. Por una prte, creo que fue una injusticia que 26 años después fue corregida, pero por otra, creo que empoderaba correctamente el símbolo que representaba (pretérito imperfecto indicativo singular).
Pero el tiempo no pasa en vano, y no siempre para mejor. Con el paso de los años, aquel monstruo que rugía y bramaba, el que daba miedo y aterrorizaba a los artistas, se fue convirtiendo en un gatito manso y ronroneante, quede vez en vez pega algunos arañones que duelen, pero no dejan cicatrices de por vida que el tiempo no pueda borrar. Vi gaviotas para A-Teens que nunca entendieron su significado... una gaviota para un Iglesias que decidió "regalársela" a una joven que aún babea... ya no por el protagonista del impasse, sino por sus secuelas médicas... gaviotas y gaviotas que sobrevuelan la Quinta Vergara, un símbolo que fácilmente pudo haberse reemplazado dándole más peso a la Antorcha de Plata (un vano intento fue instituir la Antorcha de Oro... evidentemente fracasaron), pero cuando las Antorchas empiezan a regalarse como dulces en una campaña presidencial, entonces es necesario subir un escalafón en los trofeos que se le otorgan a los artistas.
Es triste ver como, para efectos de la premiación, Tom Jones comparte el mismo sitial que Don Omar y Amango. Es triste ver como van de la mano, por el mismo sendero del triunfo en Viña, Carlos Santana y Enrique Iglesias.
Pero la guinda de la torta, el máximo nivel de decadencia, el punto sin retorno en la rutas al infierno mediático y la razón por la cual la obesa descriteriada (y lo afirmo; Virginia Reggienitta NO tiene criterio muscial) debería ser lanzada a la calle y destituída de su cargo por siempre y siempre (y en lo personal, debiese ser encarcelada por este atropello a los músicos), fue darle 15 minutos y después ANTORCHA DE PLATA a Leonardo Farkas. Es una ofensa a todo el grmio artístico y musical.
¿Notaron lo nervioso y molesto que se veía Fernando Ubiergo cuando improvisó su última canción? Eso se debe a que, aunque el oído promedio no haya podido escucharlo, él notó desagradables sutilezas en su música, acorde a su cosmovisión musical ¿Notaron los múltiples gestos alusivos a no seguir cantando que hizo? Eso fue porque las condiciones no eran óptimas, porque su banda no estaba y los monitores ya estaban desenchufados. Así debe ser un músico: metódico y perfeccionsita. Años de método y perfeccionismo lo hacen elaborar discos de calidad, con sentido y contenido... y tras muchos discos (o al menos así debería ser) son invitados a este tipo de eventos. Anoche, Leonardo Farkas, sentándose sobre el esfuerzo de miles y miles de músicos que la industria desechó por conveniencia o inconveniencia, se llevó antorcha de plata por cantar 4 canciones con tecladitos y una camisa hecha de espejuelos. Simplemente patético. El sonido opaco y sin gracia, con problemas técnicos serios, sin consistencia de show y un total y completo desprecio por la comunicación corporal y el manejo escénico fueron la tónica de un espectáculo dantesco, triste y sin sentimientos... y por ese show, le dieron antorcha de plata.
¿Qué peso le queda entonces al Fiascoval de Viña del Mal? Aplaudo el gesto que tuvo el Indio, más tarde, durante su rutina. Yo sé que bien en el fondo de su corazón, por esos minutos que estuvo sobre el escenario abrigado por el calor justificado de la gente, en respuesta a un talento innegable y trascendente, supo que sin importar la cantidad menos de 0's que tiene su cuenta corriente, Mauricio Medina era más importante que Leonardo Farkas... y lo materializó: el Indio le regaló diez lucas a Leronardo Farkas.
Un gesto cómico quizás, pero significativo, al menos para mí; después que Leonardo Farkas le robó el valor a la Antorcha de Plata que Dinamita Show verdaderamente se ganó, Mauricio Medina le robó el valor a Leonardo Farkas... y por un minuto, las cosas fueron como debían ser. Quizás sea el único pelotudo que lo vio así, me da lo mismo... porque pensar en ello, me permitió sonreir esta mañana, cuando me levanté, y pensé que hoy a la noche tenemos una 4ta noche de fiascos.
Gracias Mauricio Medina, gracias Paul Vasquez... mis felicidades por un éxito más que merecido.