Crimental

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Gran parte del pensar creativamente, es pensar contrariamente a como siempre se piensa. En ese sentido, me gusta hacer el ejercicio para dar con nuevas perspectivas del mundo.

La gente que me conoce, sabe que yo soy un fiel creyente de OVNIS y extraterrestres, y es que en mi vida cotidiana me es simplemente imposible pensar que, en un universo infinito, no existan otras formas de vida. Pero esta mañana, en mi trayecto de la casa a la oficina, me vine pensando mucho en una premisa diferente al respecto, me vine pensando en si en realidad estamos solos en el universo. Quiero compartir con vosotros, mis leales amigos, mi reflexión.

Puedo verme parado sobre el planeta, solo y con los brazos extendidos, simulando que mi subjetiva es una cámara que se aleja rápidamente de la superficie terrestre. Primero, puedo ver pasar a mi lado la Luna y a la distancia, haciéndose cada vez más pequeño, el Sol. Después de pasar por Marte, el cinturón de asteroides, Júpiter, Saturno, Urano, el cinturón de cometas, Neptuno y Plutón, sigo alejándome más en el cosmos, precenciando la belleza de los suburbios del Sistema Solar, luego un brazo de la Vía Láctea, luego el espiral en toda su magnitud.

Viajando solitario por el espacio, visito mundos distantes de todas clases, y estrellas y sistemas planetarios, todos desiertos y sin vida. Solo grandes masas de rocas desnudas, gigantes gaseosos y estrellas muribundas. En muchos planetas encontré agua, pero en ninguno vida. Y así continué mi viaje estelar explorando cada rincón del universo sin encontrar vida alguna.

Fuera ya del espacio conocido, donde ya no hay más que vacío y oscuridad, fui atacado por una realidad tan fría como el espacio que me rodea: en todo el universo, estamos solos. Ya de regreso en el planeta, estudio a fondo el proceso mediante el cual se formó la vida en nuestro planeta, las descripciones evolutivas de Charles Darwin y los miles de relatos mitológicos, para encontrar el punto de origen de la vida tal y como la conocemos.

Cuando finalmente doy con el proceso exacto, finalmente ya tengo la certeza de que la formación de vida en nuestro planeta fue una serie de acontecimientos coincidentes; cometas chocando con la Tierra para dejar agua en su superficie, fuerzas gravitatorias colosales para poner a nuestro planeta en la zona habitable del Sistema Solar, concentración exacta de roca y gases para formar una superficie sólida y una atmósfera precisa, y, finalmente, la aplicación de la tercera ley de la termodinámica en toda su magnitud.

¿De verdad no somos más que la consecuencia de una extraña y caprichosa cadena de sucesos? Si es así ¿no se convierte la vida en un regalo aún más preciado? ¿Cómo podemos sentirnos tan seguros de nuestra superioridad, si somos solo una gran coincidencia? ¿Qué rol juega Dios en este disparatado rompecabezas?

Si, efectivamente, no somos parte de un común en el universo y si la vida no es más que una jugarreta del azar, deberíamos replantearnos una serie de cosas. Mal que mal, sin pruebas fehacientes de que la vida es algo ordinario, deberíamos ser más humildes y aprender a vivir en armonía con ese minúsculo porcentaje de vida que nos mantiene con vida.

Quizás este es el pensamiento que tienen los ecologistas, no sé... pero de que hace sentido, hace sentido.
 

1 comment so far.

  1. Anónimo 15 de mayo de 2009 a las 14:01
    Vittorio:

    Columnas como estas son las que precisamente espero de ti en tzolkin2012.cl

    un abrazo

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