Confesión
22 de diciembre de 2012
Sagrada Iglesia de la Eterna Misericordia
10:07 AM
G: Perdóneme padre, porque he pecado.
S: Cuéntame ¿en qué forma has pecado hijo?
G: En verdad, padre, no sé si he pecado. Siempre he sido un hombre de virtud y fé, un hombre que se ha regido por los mandatos sagrados de Dios padre y he obedecido su ley lo más que he podido, pero al parecer he fracasado en mis intentos.
S: Dios Padre es todo misericordia y todo perdón, Él sabe que la tentación es grande y Él sabe que la carne es débil, mas el puro de corazón, de verdad arrepentido de sus pecados, siempre tendrá un lugar en Su reino.
G: No estoy tan seguro padre, creo que he sido condenado para el resto de la eternidad.
S: ¿Qué te hace pensar eso hijo? ¿Qué te hace creer que Dios no será capaz de perdonarte si eres sincero en tu arrepentimiento?
G: No sé padre, es que es todo tan extraño.
S: Explícame qué es lo que te pasa, para guiarte por los caminos del Señor.
G: Ayer desperté en la mañana muy sobresaltado, una voz profunda resonó en mi cabeza y en toda mi casa. Me llamó directo por mi nombre, y aunque el estruendo fue feroz, como el de mil leones, sentí paz cuando la escuché.
S: Alábalo a Él hijo, porque ha sido Dios Padre Todopoderoso quien te ha hablado ¿Qué te ha dicho?
G: Ahí es donde está mi duda padre, no sé si fue Él quien me habló.
S: ¿Por qué?
G: Sus palabras exacta fueron "Eres todo energía, eres todo el universo. Tus años de angustia, tribulaciones y cuestionamientos han llegado a su fin, eres omnipotente y sea lo que quieras que sea, y que no sea lo que no quieres".
S: ... ... ...
G: ¿Sigue ahí padre?
S: Desde luego hijo.
G: Fue entonces que salí a la calle, y era cierto; lo que quisiera se hacía realidad, todo aquellos que deseaba se cumplía, aún cuando desobedecía las leyes de la física o la posibilidad.
S: ¿Consumes alguna droga hijo?
G: Ninguna padre, ni siquiera tomo café.
S: ¿Bebes?
G: Soy abstemio padre, siempre lo he sido.
S: ¿Estás tomando algún medicamento?
G: Mi salud mental y física está en perfecto estado, al menos eso dijeron los doctores.
S: ¿Sabes que es un pecado mentir en la Iglesia?
G: Padre, soy un católico fiel y devoto, jamás he mentido en una confesión y maldita sea mi alma si esta es la primera vez.
S: Lo siento hijo, pero me es difícil creerte. Solo Dios es todopoderoso, omnipresente y omnisiente.
G: Lo sé padre, y jamás en mi vida pretendería ser Dios. De hecho, no soy omnisiente ni omnipresente, solo todopoderoso.
S: Aún así hijo, me cuesta creerte.
G: Puedo demostrárselo padre.
S: ¿Cómo?
G: Como quiera que se lo demuestre.
S: ¿Como yo quiera?
G: Si padre.
S: ¿Podrías hacer brotar agua de este muro?
G: La pregunta, padre, no es si puedo hacerlo, sino cuánta agua quiere ver brotar.
S: La suficiente para llenar este vaso... ... ... ... ¡¿Cómo hiciste eso?!
G: Ya le dije padre, puedo hacer lo que quiera.
S: ¡Esto es imposible! ¡Es un milagro!
G: Padre, no creo que Dios ponga en manos de un mortal como yo un poder así.
S: Hijo, Dios Padre obra de formas misteriosas, debes usar tu don para servirlo a Él.
G: Estoy dispuesto a lo que sea; me quedaré acá padre, siguiendo sus consejos para hacer el bien.
S: Gustoso te recibo hijo, juntos exploraremos los caminos sagrados y escudriñaremos en la fé para que cumplas tu cometido, sea cual sea.
G: Padre, tengo una duda.
S: Dime hijo.
G: ¿Qué pasa si este poder fue puesto, también, en manos de alguien menos creyente? ¿En manos de alguien malvado?
S: ... ... ...
G: ¿Padre?
S: ... ... ...
G: ¿Padre?
S: ... ... ...
G: ¿Padre? ¿Dónde está? ¿A dónde se ha ido?... ... Dios Padre, guíame, por favor dime que hacer, no me dejes solo.
D: Dios no está aquí.
Sagrada Iglesia de la Eterna Misericordia
10:07 AM
G: Perdóneme padre, porque he pecado.
S: Cuéntame ¿en qué forma has pecado hijo?
G: En verdad, padre, no sé si he pecado. Siempre he sido un hombre de virtud y fé, un hombre que se ha regido por los mandatos sagrados de Dios padre y he obedecido su ley lo más que he podido, pero al parecer he fracasado en mis intentos.
S: Dios Padre es todo misericordia y todo perdón, Él sabe que la tentación es grande y Él sabe que la carne es débil, mas el puro de corazón, de verdad arrepentido de sus pecados, siempre tendrá un lugar en Su reino.
G: No estoy tan seguro padre, creo que he sido condenado para el resto de la eternidad.
S: ¿Qué te hace pensar eso hijo? ¿Qué te hace creer que Dios no será capaz de perdonarte si eres sincero en tu arrepentimiento?
G: No sé padre, es que es todo tan extraño.
S: Explícame qué es lo que te pasa, para guiarte por los caminos del Señor.
G: Ayer desperté en la mañana muy sobresaltado, una voz profunda resonó en mi cabeza y en toda mi casa. Me llamó directo por mi nombre, y aunque el estruendo fue feroz, como el de mil leones, sentí paz cuando la escuché.
S: Alábalo a Él hijo, porque ha sido Dios Padre Todopoderoso quien te ha hablado ¿Qué te ha dicho?
G: Ahí es donde está mi duda padre, no sé si fue Él quien me habló.
S: ¿Por qué?
G: Sus palabras exacta fueron "Eres todo energía, eres todo el universo. Tus años de angustia, tribulaciones y cuestionamientos han llegado a su fin, eres omnipotente y sea lo que quieras que sea, y que no sea lo que no quieres".
S: ... ... ...
G: ¿Sigue ahí padre?
S: Desde luego hijo.
G: Fue entonces que salí a la calle, y era cierto; lo que quisiera se hacía realidad, todo aquellos que deseaba se cumplía, aún cuando desobedecía las leyes de la física o la posibilidad.
S: ¿Consumes alguna droga hijo?
G: Ninguna padre, ni siquiera tomo café.
S: ¿Bebes?
G: Soy abstemio padre, siempre lo he sido.
S: ¿Estás tomando algún medicamento?
G: Mi salud mental y física está en perfecto estado, al menos eso dijeron los doctores.
S: ¿Sabes que es un pecado mentir en la Iglesia?
G: Padre, soy un católico fiel y devoto, jamás he mentido en una confesión y maldita sea mi alma si esta es la primera vez.
S: Lo siento hijo, pero me es difícil creerte. Solo Dios es todopoderoso, omnipresente y omnisiente.
G: Lo sé padre, y jamás en mi vida pretendería ser Dios. De hecho, no soy omnisiente ni omnipresente, solo todopoderoso.
S: Aún así hijo, me cuesta creerte.
G: Puedo demostrárselo padre.
S: ¿Cómo?
G: Como quiera que se lo demuestre.
S: ¿Como yo quiera?
G: Si padre.
S: ¿Podrías hacer brotar agua de este muro?
G: La pregunta, padre, no es si puedo hacerlo, sino cuánta agua quiere ver brotar.
S: La suficiente para llenar este vaso... ... ... ... ¡¿Cómo hiciste eso?!
G: Ya le dije padre, puedo hacer lo que quiera.
S: ¡Esto es imposible! ¡Es un milagro!
G: Padre, no creo que Dios ponga en manos de un mortal como yo un poder así.
S: Hijo, Dios Padre obra de formas misteriosas, debes usar tu don para servirlo a Él.
G: Estoy dispuesto a lo que sea; me quedaré acá padre, siguiendo sus consejos para hacer el bien.
S: Gustoso te recibo hijo, juntos exploraremos los caminos sagrados y escudriñaremos en la fé para que cumplas tu cometido, sea cual sea.
G: Padre, tengo una duda.
S: Dime hijo.
G: ¿Qué pasa si este poder fue puesto, también, en manos de alguien menos creyente? ¿En manos de alguien malvado?
S: ... ... ...
G: ¿Padre?
S: ... ... ...
G: ¿Padre?
S: ... ... ...
G: ¿Padre? ¿Dónde está? ¿A dónde se ha ido?... ... Dios Padre, guíame, por favor dime que hacer, no me dejes solo.
D: Dios no está aquí.