Descripción de una emoción: Ansiedad
Esta es mi primera descripción de una emoción, mi trabajo propone simplemente "vomitar" racionalidades para explicar, en un modelo cartesiano si se quiere, el torrente caótico de sensaciones físicas, psicológicas y emocionales que se asocian a una emoción. El resultado es aún desconocido y, por lo mismo, los invito a explorar esta emoción conmigo. Sin más preámbulos, dejo con ustedes a: LA ANSIEDAD.
"Siento una sensación de opresión en el pecho, como un peso invisible que desafía la gravedad con tal de presionar tu corazón contra sus mismas paredes aunque esté en posición vertical. Una marea de ideas se dispara, lanzando asociaciones inconexas en un proceso molesto de pensamiento lateral. Esa es una buena palabra; molesto. No me premite hilar ideas complejas coherentemente, porque constantemente salto a imágenes desagradables de mi pasado y mi presente, sumado a un terror inconmesurable por el futuro, como si un gran velo negro cubriese mis emociones transfiriéndolas, todas, al plano de lo odioso y detestable. En una segunda instancia, habiendo comenzado el proceso racional de entender y, en lo ideal, solucionar el problema puntual que me aqueja, comienza un deseo por azotarme la cabeza contra el muro, en un intento bestial y desesperado por hacer que todas esas ideas se vayan de ahí. Se vienen a mi memoria la imagen de X-Men 2, cuando Striker plantea que su mujer se taladró la cabeza para que por el agujero se fueran las ilusiones que su hijo mutante ponía ahí. Y aparece, entonces, la primera reflexión; ¿será la ansiedad el primer síntoma de la locura?
Es posible, mal que mal, un loco es aquel ser humano incapaz de separar la fantasía de la realidad, y en parte eso estoy sintiendo ahora, porque hay ciertas ideas que deambulan por mi cerebro que no se han concretado, y ni cerca siquiera han estado de hacerlo, pero aún así comienzan a generar emociones reales en mí; miedo, soledad y vacío.
Habiendo escrito este texto hasta este punto, comienzo a entender la definición del concepto 'válvula de escape' que jamás comprendí a cabalidad, porque siento que plasmar algo tan ilógico como es una emoción, ha concentrado gran parte de mi energía, el problema aparenta desaparecer... desde luego, hasta cuando escribí eso, porque el hecho de escribir 'problema' me ha recordado que tengo uno, y vienen las ganas locas por fumar.
He fumado como chancho hoy día.
Veo, por el amplio ventanal de esta oficina, la gente pequeña y solitaria, caminando por las calles y sentados en la plaza, una pareja amándose y jurándose eterna compañía. También hago eso, pero existe una realidad que se hace patente cada vez que algo nos quita el sueño; en el fondo estamos solos. Y la soledad es una sensación un poco engañadora, porque siempre todos tienden a decirte 'tranquilo, cuenta conmigo' y cosas así, y uno sabe, de corazón, que es cierto lo que te están diciendo (al menos cuando yo lo digo, lo digo de corazón, por lo tanto asumo que es así en el resto del mundo... probablemente no lo sea... de hecho, no es así), pero al fin y al cabo, cuando regresas a tu cama y te duermes, entras en lo que realmente somos: un universo infinito, vasto e inexplorado, por donde vagamos solos. Es la necesidad de salir de ese universo, de tener la tan desesperadamente buscada compañía, la que nos ha convertido en seres gregarios. Yo creo, fehacientemente, que la necesidad de compañía es un producto derivado de nuestra esencia. Nuestra mente y nuestro ser, en si mismo, es tan complejo, que requerimos salir de ese universo para encontrarnos con alguien más. Pero el sueño y la muerte nos recuerdan, día a día, que a este mundo llegamos solos y encerrados, y nos vamos solos... y encerrados.
Cuando mi alma, por fin empieza a rozar la paz, me doy cuenta que en gran parte, la ansiedad se plasma en la oscuridad, en una oficina a media luz, en una noche sin luna o en una visita inesperada a una profunda caverna. No hay mayor sinónimo de soledad, que la oscuridad, y a su vez no hay mayor expresión de la soledad, que la ansiedad. Ese momento maldito y mil veces maldito, en que quieres decir tantas cosas y no puedes, por conveniencia o convicción. Es finalmente por eso que la ansiedad y la soledad van de la mano, porque estar ansioso implica una cantidad innecesaria de energía potencial para nuestra sociedad, la gente no recuerda lo que es sentirse ansioso, y cuando producto de tu ansiedad incurres en una falta, te lo hacen sentir, y finalmente, te atacan por ello. Entonces, otro punto de dislumbra; la soledad no es una consecuencia de la ansiedad, sino un método de regular el daño colateral que el bombardeo de emociones, ideas y pensamientos pueda provocar.
La ansiedad es como una bomba de implosión en la aurícula derecha.
¿Qué puede hacer un hombre ansioso? Puede comer, puede fumar, puede beber, puede manejar a altas velocidades, puede agredir verbal o físicamente a otra persona. Un hombre ansioso busca métodos alternativos para saciar su ansiedad, esto se da generalmente porque una situación que produce ansiedad es una que no puede solucionarse rápidamente. Y acá es donde viene la parte trágica; escribir un libro, pintar un cuadro o hacer una canción, es un don que muy pocas personas tienen (yo puedo escribir, siempre doy gracias por ello), y como son pocas las personas que pueden desahogar sus tensiones producto de la ansiedad en algo constructivo, pero son muchísimas más las personas que sufren de ansiedad y no tienen ninguna forma creativa de canalizar toda esa energía. Es injusto que algunos tengamos la opción de 'hacer' algo con nuestra ansiedad y la gran mayoría no, quizás es por eso que la gente fuma, maneja rápido, come en exceso o bebe para ahogar sus problemas, aún cuando saben que están causándose un daño a ellos mismos, o a quienes los rodean... y es que no hay otra forma de canalizar toda esa energía.
Los dos mayores poderes del universo son la creación y la destrucción. Una supernova.
Crear o destruir requiere de grandes cantidades de energía; creativa, física, mística y emocional. La energía física representa, con suerte, un 10% del proceso de creación, sentándose este maravilloso proceso en la energía creativa (el nombre lo dice todo) y la energía mística, aquella que te hace creer, sin lugar a dudas, que lo que haces sirve para algo y llevará tu esencia por siempre. Por su parte, la destrucción es meramente fuerza física.
En cualquier universo habitan, en armonía, la creación y la destrucción, pero en éste universo, la mayor parte es destrucción.
El ser humano es, en esencia, destructivo.
El ser humano ansioso es, en esencia, pesimista.
... ... ..."
"Siento una sensación de opresión en el pecho, como un peso invisible que desafía la gravedad con tal de presionar tu corazón contra sus mismas paredes aunque esté en posición vertical. Una marea de ideas se dispara, lanzando asociaciones inconexas en un proceso molesto de pensamiento lateral. Esa es una buena palabra; molesto. No me premite hilar ideas complejas coherentemente, porque constantemente salto a imágenes desagradables de mi pasado y mi presente, sumado a un terror inconmesurable por el futuro, como si un gran velo negro cubriese mis emociones transfiriéndolas, todas, al plano de lo odioso y detestable. En una segunda instancia, habiendo comenzado el proceso racional de entender y, en lo ideal, solucionar el problema puntual que me aqueja, comienza un deseo por azotarme la cabeza contra el muro, en un intento bestial y desesperado por hacer que todas esas ideas se vayan de ahí. Se vienen a mi memoria la imagen de X-Men 2, cuando Striker plantea que su mujer se taladró la cabeza para que por el agujero se fueran las ilusiones que su hijo mutante ponía ahí. Y aparece, entonces, la primera reflexión; ¿será la ansiedad el primer síntoma de la locura?
Es posible, mal que mal, un loco es aquel ser humano incapaz de separar la fantasía de la realidad, y en parte eso estoy sintiendo ahora, porque hay ciertas ideas que deambulan por mi cerebro que no se han concretado, y ni cerca siquiera han estado de hacerlo, pero aún así comienzan a generar emociones reales en mí; miedo, soledad y vacío.
Habiendo escrito este texto hasta este punto, comienzo a entender la definición del concepto 'válvula de escape' que jamás comprendí a cabalidad, porque siento que plasmar algo tan ilógico como es una emoción, ha concentrado gran parte de mi energía, el problema aparenta desaparecer... desde luego, hasta cuando escribí eso, porque el hecho de escribir 'problema' me ha recordado que tengo uno, y vienen las ganas locas por fumar.
He fumado como chancho hoy día.
Veo, por el amplio ventanal de esta oficina, la gente pequeña y solitaria, caminando por las calles y sentados en la plaza, una pareja amándose y jurándose eterna compañía. También hago eso, pero existe una realidad que se hace patente cada vez que algo nos quita el sueño; en el fondo estamos solos. Y la soledad es una sensación un poco engañadora, porque siempre todos tienden a decirte 'tranquilo, cuenta conmigo' y cosas así, y uno sabe, de corazón, que es cierto lo que te están diciendo (al menos cuando yo lo digo, lo digo de corazón, por lo tanto asumo que es así en el resto del mundo... probablemente no lo sea... de hecho, no es así), pero al fin y al cabo, cuando regresas a tu cama y te duermes, entras en lo que realmente somos: un universo infinito, vasto e inexplorado, por donde vagamos solos. Es la necesidad de salir de ese universo, de tener la tan desesperadamente buscada compañía, la que nos ha convertido en seres gregarios. Yo creo, fehacientemente, que la necesidad de compañía es un producto derivado de nuestra esencia. Nuestra mente y nuestro ser, en si mismo, es tan complejo, que requerimos salir de ese universo para encontrarnos con alguien más. Pero el sueño y la muerte nos recuerdan, día a día, que a este mundo llegamos solos y encerrados, y nos vamos solos... y encerrados.
Cuando mi alma, por fin empieza a rozar la paz, me doy cuenta que en gran parte, la ansiedad se plasma en la oscuridad, en una oficina a media luz, en una noche sin luna o en una visita inesperada a una profunda caverna. No hay mayor sinónimo de soledad, que la oscuridad, y a su vez no hay mayor expresión de la soledad, que la ansiedad. Ese momento maldito y mil veces maldito, en que quieres decir tantas cosas y no puedes, por conveniencia o convicción. Es finalmente por eso que la ansiedad y la soledad van de la mano, porque estar ansioso implica una cantidad innecesaria de energía potencial para nuestra sociedad, la gente no recuerda lo que es sentirse ansioso, y cuando producto de tu ansiedad incurres en una falta, te lo hacen sentir, y finalmente, te atacan por ello. Entonces, otro punto de dislumbra; la soledad no es una consecuencia de la ansiedad, sino un método de regular el daño colateral que el bombardeo de emociones, ideas y pensamientos pueda provocar.
La ansiedad es como una bomba de implosión en la aurícula derecha.
¿Qué puede hacer un hombre ansioso? Puede comer, puede fumar, puede beber, puede manejar a altas velocidades, puede agredir verbal o físicamente a otra persona. Un hombre ansioso busca métodos alternativos para saciar su ansiedad, esto se da generalmente porque una situación que produce ansiedad es una que no puede solucionarse rápidamente. Y acá es donde viene la parte trágica; escribir un libro, pintar un cuadro o hacer una canción, es un don que muy pocas personas tienen (yo puedo escribir, siempre doy gracias por ello), y como son pocas las personas que pueden desahogar sus tensiones producto de la ansiedad en algo constructivo, pero son muchísimas más las personas que sufren de ansiedad y no tienen ninguna forma creativa de canalizar toda esa energía. Es injusto que algunos tengamos la opción de 'hacer' algo con nuestra ansiedad y la gran mayoría no, quizás es por eso que la gente fuma, maneja rápido, come en exceso o bebe para ahogar sus problemas, aún cuando saben que están causándose un daño a ellos mismos, o a quienes los rodean... y es que no hay otra forma de canalizar toda esa energía.
Los dos mayores poderes del universo son la creación y la destrucción. Una supernova.
Crear o destruir requiere de grandes cantidades de energía; creativa, física, mística y emocional. La energía física representa, con suerte, un 10% del proceso de creación, sentándose este maravilloso proceso en la energía creativa (el nombre lo dice todo) y la energía mística, aquella que te hace creer, sin lugar a dudas, que lo que haces sirve para algo y llevará tu esencia por siempre. Por su parte, la destrucción es meramente fuerza física.
En cualquier universo habitan, en armonía, la creación y la destrucción, pero en éste universo, la mayor parte es destrucción.
El ser humano es, en esencia, destructivo.
El ser humano ansioso es, en esencia, pesimista.
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